julio 30, 2008
Cassandra: Cinturón negro tercer Dan
Pero no fue eso lo que me hizo dejar la escritura, sino mi nueva afición: las artes marciales.
Estar a ras de suelo y tener una ventana en la loggia me permitió a salir sin restricción de horario desde que llegué al nuevo hogar. Después de pelarme el costado derecho y que la mami solucionara el problema de que mi panza dejara todos sus pelos en el canto del vidrio, retomé mis rondas de reconocimiento del sector. El estacionamiento, la pandereta, el territorio vecino. Ya las siguientes, comencé a reconocer caras: el Huguito (bull dog), mi doble (el gato con el que la mami me confundió dos veces hasta que notó que no tiene las patas blancas), el gato grande al que salgo a echar y él, el gato negriblanco que un día me persiguió hasta la ventana.
Ya había oído decir a las amigas de la mami que los machos son cargantes y ponen cara de buenos aunque tengan odiosas intenciones, pero no lo había vivido hasta que ese degenerado me empezó a ir a esperar. La mami encontró que era la maravilla que me hiciera amiguitos, pero yo le hacía sonidos estereofónicos y se enteró de que no lo soportaba mucho.
Hasta que un día, estando yo en el living... lo ví. De lejos. Hice un sonido tan fuerte que la mami corrió a ver si había un ladrón o un gato dentro de la casa, pero cuando se dio cuenta de mis intenciones homicidas ya era tarde. Yo salí con mi Qi a cuestas por la loggia y me tiré en picada contra el enemigo. La mami miraba boquiabierta a su dulce gatita regalona darse vueltas en el aire mientras moños de pelo suelto se esparcían por el lugar. El maldito escapó en un momento pero mis pasos fueron más rápidos, lo alcancé y como una bola de lana esquizofrénica, seguí enterrándole mis uñas, a las que a propósito había dejado sin manicure.
Por un tiempo seguí apareciendo con cicatrices y un día llegué desnuda (ops) sin collar ni chapita con el nombre, pero parece que entendió el mensaje el felino ese y hace días ya no me encuentro con él.
Ahora que ya ví "Kung Fu Panda" la próxima le aplico una llave dactilar.
junio 18, 2007
El Kendo y yo.
Vistiendo sus hakamas y varios de ellos descalzos, los kendokas se paseaban por el gimnasio o daban extraños saltitos hacia atrás y hacia adelante, moviendo su shinai, que no eran para pasar el frío, sino parte de la disciplina de entrenamiento (según deduje).
La competencia partió y no pude contener mi risa, aunque disimulé la expresión. Tal vez yo había visto el kendo sólo en fotos y nunca con sonido, por lo que ignoraba que en cada ataque, ambos guerreros se dan gritos salidos del estómago para liberar el Ki (punto que en este momento no estoy en condiciones de desarrollar, pero lo haré). Pasado mi minuto de risa, y en franco proceso de congelamiento, comencé mi interminable sesión de fotos y peleas con el flash, que dicho sea de paso, cuesta mucho más aprender a utilizar que cualquier cámara.
Combates toda la mañana, un chocolate destinado a dar energía a un competidor que finalmente me devoré en busca de las calorías ausentes, y la caballerosidad que suele rondar los campeonatos de disciplinas niponas, con toda la camaradería y los abrazos que se dan unos con otros, luego de parecer haberse enfrentado a muerte.
Un churrasco italiano a mediodía, con la nota casera del pan amasado, restableció mis energías.
Con lluvia de fondo ¿diluvio? pasó la tarde con la sensación de que no tenía pies ni nariz. Las tazas de té al almuerzo y aquella al final de la tarde, me alegraron más de lo habitual.
Estuve todo el día observando y no fuí capaz de reconocer ningún punto. Es bastante veloz y algunos embates, demasiado cortos.
Ahora no estamos tan lejos el Kendo y yo.
La Noche de San Juan
El pueblo mapuche cree que entre el 20 (o 21) y 25 de junio (del calendario winka) la naturaleza modifica todos sus elementos produciendo cambios profundos que impactan sobre todos los seres vivos y comienzan las actividades que preparan la tierra para las siembras de una nueva temporada. El día exacto de celebración del año nuevo, se rige por la luna.
De un modo u otro, con mayor o menor espiritualidad, el solsticio de invierno (hemisferio sur) o de verano (hemisferio norte) es conmemorado cada año de manera mística. O no tan mística...
junio 12, 2007
Las bendiciones del Transantiago
abril 11, 2007
Amanda
Desde que estaba acurrucada en el vientre de su mamá, me entusiasmaba imaginar el momento de verla, la sensación de ese primer encuentro después de meses de un bendito embarazo que nunca nos trajo sobresaltos.
marzo 21, 2007
Cassandra: Adicción
Bien, habiendo asumido el problema -primera indicación de la ACA (Asociación de Cariñonómanos Anónimos)- paso a contarles.
Por alguna razón, desde hace algún tiempo, siento una necesidad vital de cariño por las noches. Todo comenzó una calurosa noche de verano en que, de madrugada, cuando el sueño de los humanos está en su fase profunda, alenté a la mami a hacerme cariño con un golpe de mi cabeza sobre su mano. Ella, adormilada, me tocó la cabeza y acarició mi lomito, mientras yo me paseaba encima suyo. De eso hace ya un par de meses, con el consecuente agravamiento del problema. Porque ahora no sólo la despierto una vez. Hace dos noches, tuve DOS arranques de ternura, y ya no me puedo controlar, porque antes cuando la mami se quedaba dormida en medio de la sesión de "cariños de trasnoche" yo me resignaba. Ahora me es imposible, tanto que le mordí el pelo, no encontrando nada más que morder porque ella se había tapado completa tratando de escapar de mí!!
Lo peor es que se hace cada vez más frecuente mi necesidad desde el día en que me tiré balcón abajo al departamento de la vecina. Seguramente la ansiedad provocada por el encierro obligado o la llegada del otoño.
Actualmente, estoy en tratamiento. Me hacen jugar mucho rato de manera que no despierte en la noche y me dan atención hostigante con exceso de cariño para que luego no lo necesite. Anoche funcionó. Lo malo, es que ahora me estoy volviendo juguetonadicta, y no sé cómo vamos a salir de eso.
marzo 14, 2007
Le quedan 4 (hasta donde se sabe...)
Ya juntas, digamos que sus dos malos ratos -una caída al patio vecino y un día entero perdida en algún lugar desde el cual maulló a todo pulmón pero logró safarse sola- no eran para descontar vidas. Pero riesgos tuvo.
Ayer sentí un ruido en mi balcón, a las 7 de la mañana. Da lo mismo el oído, es el corazón el que avisa. Mi gata no estaba y yo no era capaz de mirar desde la altura de ocho pisos a la que está mi departamento. Nadie vio nada, nadie llamó durante el día para avisar la mala noticia, y luego de un eterno día de trabajo, pudimos buscarla por fin con el generoso amigo que se prestó para consultar en caso de que hubieran malas noticias que recibir.
NADA. Eran las 8 de la tarde, y nada. Mi gata desaparecía sin dejar rastro.
"Si estuviera viva y escucha que la llamo, maullaría" le dije certera a mi amigo. Y para probar por última vez la teoría, grité por el balcón "¡Cassandra!"
"¡MIAU!"
Mmmm??? grité denuevo y miré a mi amigo "¿escuchaste?"... "sí".
Estaba viva a cierta distancia aún no determinada. El candidato era el departamento de abajo. No había nadie. La buena suerte hizo que encontráramos a la dueña llegando y la mala, que al revisar su casa no encontrara nada y que ella tuviera que salir de inmediato.
Se fue la vecina, se fue mi amigo, y volví a insistir... mi gata gritaba inconfundible respondiendo todos mis llamados. Incapaz de confiar en mi oído, bajé, y desde el primer piso, mi amigo -al que hice volver para que me ayudara a verificar la ubicación- y yo, la vimos muy sentada en la barandilla del departamento en que el que yo acababa de buscar.
A las 2 de la mañana la dueña llegó. A esa hora entré, yo primero esta vez, al hogar de mi ahora conocida vecina. Dos "Cassandra" y ya la tenía en brazos.
De regreso en casa, mi gata se paseaba como si nada, como si el paseito hubiese sido cosa de todos los días. No sé si se cayó o decidió saltar al domicilio de abajo, pero cualquiera sea la razón, desde hoy el ventanal permanecerá cerrado.
Me la imaginaba con ventosas amarradas a las patas y alguien más, con paracaídas de mochila, pero creo que tendré que optar por un mecanismo más factible.
Y ella tendrá que optar por quedarse en casa o nos echaran del edificio "por molestias causadas por gata voladora cayendo en balcón de vecino".
marzo 08, 2007
Día Internacional de la Mujer
La mujer ha luchado por siglos para tomar un lugar en la civilización particularmente machista que nos ha visto nacer en todo el globo, a excepción de algunas culturas de índole matriarcal, que han sido las menos. Hace menos de un siglo, en esta misma cuidad, una mujer universitaria era mal vista, lo mismo que una que anduviera en moto. La simple idea de trabajar fuera de casa sin necesidad de ser el sustento de la familia, era síntoma de que "fulanita" era rara, suelta, quién sabe...
La mujer fue por décadas "la mujer de...", "la viuda de...", y no podía tomar decisiones sobre muchas cosas, incluso en su propia casa.
No hay culpables, no se trata de hombres malos que la hayan sometido, se trataba de madres y abuelas que le hacían vivir así, sintiéndose siempre menos, y enseñándole a aguantar lo inaguantable.
Las lecciones de la vida eran el macramé y la cocina.
Cuando pongo ropa en la lavadora automática y le agrego el detergente en polvo, pienso en las mujeres que vivieron décadas de lavar a mano, agachadas sobre una tabla que les rompía los dedos y resfregando con ese jabón azul. Que luego, como si esa tarea no les hubiese arrebatado todas las energías, almidonaban las camisas y estiraban las prendas con unas planchas de fierro a las que les ponían brasas, que a más de alguien deben haber quemado.
Y luego pienso en que no tenían los porotitos congelados, los choclos desgranados, nisiquiera tenían agua potable a veces, pero hacían cinco platos distintos para el almuerzo, y las tortas de cumpleaños, y mataban el pollo en su propio patio en vez de comprarlo limpio dentro de una bandeja.
No tenían uno, sino varios hijos, sin anestesia, y desde muy jóvenes. Pienso en que no manejaban, que no tenían dinero a menos que lo pidieran, que aprendían a ser sumisas por obligación. Que eran consideradas menos inteligentes, en vez de con habilidades distintas, como se sabe hoy.
Hay tantas cosas que pienso y me parece que es tan claro, tan justo y tan merecido un día como éste, que le puedo argumentar a cualquiera lo bueno que es celebrar el honor que tenemos algunas mujeres, y ojalá lo tuvieran todas, de ser libres y felices, aunque ganemos menos y no nos contraten por miedo a la maternidad -que es la misma "enfermedad" que tuvieron las mamás de "esos" gerentes de personal para traerlos al mundo-. Somos, al menos, independientes para arrancar de una vida indigna, libres para reír, para ser hermosas y amar sin miedo. Y aunque traten de desdibujar, las mujeres siguen atendiendo la casa, criando a los hijos, acostándose después que todos.... No necesitamos ser igual de fuertes, igual de altas, igual de rudas. Sabemos lo que somos, siempre lo hemos sabido, y este día es para que los niños y los hombres también lo sepan, porque nosotros conocemos desde siempre lo especial que es ser mujer.
Y también es para que la palabra "mujer" llegue a los ojos y oídos de aquellas que siguen viviendo en el sótano de la vida, sometidas a tantas distintas amenazas. Para que no se olviden que son mujeres, que son sagradas y que si no ellas, puede que sus hijas, o sus nietas, sonrían un día felices de ser quienes son.
marzo 05, 2007
Jorge Drexler
Su música es la que me inspira ahora mismo para dedicarle unas líneas por haberse colado de a poco en mi casa, mis oídos. Y mi ducha: tradicional estudio de ensayo para los cantantes amateur.
Drexler es un observador de los detalles, capaz de arrebatar letras desde pequeñas situaciones entrelazadas con su vida. Es un agradecido de quienes lo inspiran y de las manos que le prestan el alma para transformar su talento en trabajo, y su trabajo en subsistencia.
Lo oigo, trovador de historias simples, y me resulta tan claro que sea reconocido aunque menos conocido en mi país, de lo que quisiera. Pareciera que su visión fuera poesía y su pluma música, que se escapa por sus dedos y acaricia la guitarra que lo acompaña.
Lo observo (lo oigo, lo leo) y lo adivino generoso más que divo receptor de elogios ¿Qué será que los buenos tienen la humildad que en los no tan buenos escasea? Yo soy humilde, pero no me queda otra, con mi tanto gusto por escribir y mi tan poco digno verso. Pero que él escriba humilde, es notable. Y que se suba egocéntrico a un escenario a sacar la voz por todos los que nos quedamos en este rincón del mundo, también lo es.
Sin título...
De los días cálidos tomo el amanecer, el azul del cielo y su tarde anaranjada
De los días fríos, rescato los bosques frondosos del sur de mi sur y el rocío atrapado en una flor violeta
De los días eternos me quedo con el reposo que llega, bajo las sábanas frescas
De los días cortos sólo tomo su recuerdo, para no acortarlos más
De los amaneceres tomo la brisa y me abrigo con ella, y con el último astro travieso
De las madrugadas, bebo la luna en una copa y me robo el sigilo de los gatos
De los días enfermos, me quedo con la sopa de mi mamá y sus caricias, servidas en bandeja
De mis cumpleaños, me quedo con los frijoles negros y las sonrisas en la sala, del año hace años
De los días contigo, vida, me quedo con todos.
marzo 01, 2007
Un día bueno
Traigo la lucidez de la tranquilidad que me heredó la noche bien dormida
Y el café que no bebo pero que suena tan bien decir que lo he bebido,
Ese que inunda en las mañanas, con su aroma imaginario, la casa que desde lejos sueñas.
Estás tú y está ella con sus blancos cabellos y su risa,
Está la música que como canto sale de mis labios y como sentimiento se fuga
Me recuerda tu nombre y las primeras notas que cantamos, al inicio del invierno,
Y de eso hace tantos inviernos y caricias. La vida pasa de prisa.
De los días malos no me olvido, los he dejado estacionados
Junto con el auto que dejé a más cuadras que mis ganas pero menos que mi ánimo
No en mi casa, porque en ella no meto días malos, ni días pasados que abandoné con dolor
Sólo la luz de los afectos y las sombras de los rostros que siguen a mi lado
Está mi mente y mi alimento, la voces que me arropan cuando el alma tiene frío,
un par de amigos, algunos recuerdos y otro par de cariños
Están todos entre las líneas de mis historias y en la historia de mi vida
Como están los días, como éste precisamente, en que despierto y aunque no te vea, sé que estás conmigo.
Primera vez
La infancia feliz vista desde lejos, y el dolor del miedo.
Miradas bajo una cruz y el cielo, dos segundos y un amor eterno
La fe, el susto, el amor y el gusto, el paso decidido que no dio fruto
Otra vez la fe, y otra y otra, y las manos cayendo al suelo tras la derrota
Con el rostro sonriente, diligente, atentamente presente y secretamente ausente
Los pies siempre en el aire y en camino, inconcientes del tiempo, de tránsito tibio
Recibiendo y dando, riqueza y ausencia, siempre los pies sin pisar la tierra
Cercana en la lejanía de los caminos mal tomados y lejana en la mirada de los extraños
Distinta, distante, sólo visible a los ojos igual de impenetrables
Sin olvidarse, sin creerlo, se sumerge en la candidez de sus amores sinceros
Y roza tímidamente sus dedos antes de correr, en el piso suave, por primera vez.
febrero 14, 2007
Día de los Enamorados
La historia, cierta o no, cuenta que en Roma del siglo III, el obispo Valentín decidió casar a parejas de enamorados que no podían contraer dicho vínculo, haciendo caso omiso del edicto en que Claudio II -quien consideraba que los soldados casados rendían menos en el frente- prohibía el matrimonio entre romanos. Cuando Valentín fue apresado para esperar su condena a muerte por desafiar al emperador, tuvo una aprendiz llamada Julia a quien, justo antes de acudir a su ejecución, le entregó una carta con sus últimas palabras.
La otra historia, sobre las Lupercales, en la que se piensa se originó esta celebración, es todo menos romántica así que, créanme, hay que quedarse con la anterior. Y sobre Valentín hay muchas versiones, otra de ellas igualmente bonita, que dice que dejó en la ventana de la casa de tres jóvenes pobres, las joyas suficientes para darlas como dote y poder casarse, pero pareciera que la primera tiene más relación con lo que hoy conocemos como "día de los enamorados".
La cuidad está llena de flores en ataditos, ramos y arreglos. Incluso hice mi pequeño aporte al redireccionar a un repartidor que estaba perdido con dos ramos de rosas rojas que, seguramente de grandes, no le dejaron ver el cartel con el nombre de la calle, y por eso se pasó.
Me gusta este día porque las parejas se ven felices, de la mano, y se besan más que de costumbre. La cena se prepara con más entusiasmo o por fin se sale a comer fuera de casa.
Las excusas para estas veinticuatro horas al año son válidas porque no todos saben que cada día se puede pintar de colores románticos.
Como dato, mañana liquidan las flores y tooodooos los objetos con corazones.
enero 25, 2007
enero 19, 2007
Mera Observación
enero 16, 2007
Cassandra: Desahogo
enero 14, 2007
Cassandra: ¿Dónde está ¿Wally??
enero 13, 2007
13 de Enero
Lican Ray
El día domingo tomé un contundente, delicioso y conversado desayuno. Hacia el mediodía, bajaba a la playa a encontrar a mi amigo que a esa hora, haría Iaido. El lugar que elegimos, fue un sauce enorme que le regaló sombra suficiente para no desvanecerse de calor durante la práctica. Mientras, yo saqué fotos y sin ánimo de hacerlo, me encontré meditando sentada en el tronco del amistoso sauce que nos acogió.
Luego de eso, hambrientos y felices, compartimos entre todos un almuerzo con carne, papas, tomate. Esos alimentos simples que son capaces de convertirse en un banquete en cualquier momento. El postre no sólo fue la sabrosa sandía, también fue la guitarra, que nos acompañó hasta la playa para cantar un poco de bossa nova con mi desaliñado portugués y otras lindas melodías orquestadas por los dedos gráciles de mi amigo músico.
La tarde nos apuró, pero no tanto como para no tomar once, y partimos de regreso a Temuco por un camino que, esta vez, retuve mucho más.
Al anochecer, en el rodoviario, podía ver a mi amigo despidiéndome con mímicas y morisquetas que me hicieron recordar cuando me hacía reír de la misma forma aquel año 92 en que lo conocí en la bella cuidad de Valdivia. Parece que el sur tiene eso de marquetear los crematorios y hacer que los amigos se vuelvan un poco locos.
(Dedicado a la familia Gil Ramírez)
Cassandra: sin título
diciembre 30, 2006
Bs As, medio día cinco.
A las seis me levanté, me arreglé, a las 7 me tendí a esperar que fuera hora para tomar desayuno en la "planta baja" (porque yo estaba en el segundo piso del hotel, que aquí es el 1) y me dormí hasta casi las 9, cuando un pasajero de otra habitación hizo sonar mi teléfono creyendo que era la recepción. Concientemente respeto eso de levantarme temprano, pero mi cuerpo se acurruca en cualquier parte para descansar.
Temprano fuí a cambiar la cartera por segunda vez. Sé que eso para los hombres no es comprensible, pero fue así: anoche ví una cartera negra preciosa, pero me traje al roja porque negra ya tengo, y roja combina con los zapatos rojos, y etc etc, toda esa charlatanería racional que mi mente práctica insistió en contar. A la media hora de haber salido de la tienda, sabía que hoy tenía que cambiarla por la bella cartera negra porque, simplemente, es perfecta.
Me corté el pelo. Caminé mucho nuevamente, y me tomé otro Munchi's, esta vez tb de crema tramontana, pero acompañada con Súper Chocolate ¡ñam!
Consumí otro par de cosas en un par de tiendas, y luego caminé con dirección a no sabía dónde, barrios en los que la gente vive y por los que transita a sus perros, y bebés, y hace vida apacible de día sábado. Edificios, iglesias, anduve feliz entre ellos.
Ví un repartidor de pizzas en patines y un perro galgo, con razón corren tan rápido, de lejos parecía desnutrido el pobre, con ese peso, cualquiera es aerodinámico.
Ahora termino y me voy, luego estaré en el hotel y salgo en mi vuelo a las ocho de la tarde.
Me queda mucho por caminar aún, pero voy feliz, descansé estos minutos y repuse energías.
diciembre 29, 2006
Bs As, el broche de oro.
diciembre 28, 2006
Bs As, día tres.
Sin embargo, el día comenzó buenísimo. Dos vasos de jugo de naranjas exprimidas y el aviso por mail de mi primo que ubicó a mi madre, y contándome que ella, sus canarios y Cassandra, están muy bien.
diciembre 27, 2006
Bs As, día dos.
Salí del hotel pasadas las ocho. Mi recorrido, según mi memoria visual, era: Corrientes, Obelisco, cruzar 9 de Julio y tomar Av. de Mayo. Luego de las 20 cuadras que debo haber caminado haciendo esa ruta, me dí cuenta de que no era Av. de Mayo hacia ese lado, si no, hacia el otro... es decir, hacia "mi" lado (no digo norte o sur, porque aquí me invento mis propios puntos cardinales convirtiendo a la 9 de Julio en una especia de Alameda santiaguina). Sólo para aclarar, había caminado todas esas cuadras de más. En fin, no importó, había salido temprano, y tomé rumbo contrario unas tantas cuadras más. Llegué a la oficina a las 9. Tomé uno de esos ascensores antiguos, con dos puertas manuales y llegué. Conocí a todos mis compañeros de la oficina de Bs As. Me recibieron con abrazos, sonrisas y una de las gerentes, con un pan dulce en miniatura que de tan lindo da pena comérselo. Al poco rato, me mandaron al estudio de fotografía en que nos retratarían para actualizar las fotos en la web. Entiendo claramente por qué me gusta estar del otro lado de la cámara, y sólo espero que alguna de las tomas sirva.
La evaluación sería a las 13:30, y había que preparar un listado de fortalezas, debilidades y etc etc que hice en unos minutos y quedé desocupada. Era el mediodía. A las 13:50 me llevaron a almorzar, las reuniones individuales estaban retrasadas. A las 17:30.... sí... 17:30, me hicieron entrar y tuvimos la reunión. Contrario a mi pronóstico, la evaluación fue rápida y favorable, me agradecieron y, por supuesto, quedé comprometida a trabajar en todo lo que se me ocurrió plantear en mi listado. Estuve a la altura, eso me puso feliz.
Salí de la oficina, ya tarde. Una de las chicas me dijo que fuera a Paseo Alcorta, un shopping grande y lindo. Otra de mis compañeras tomaba el colectivo que me servía para llegar allá, pero se bajaba mucho antes, y luego de insistentes consejos, me dejó sola y seguí el recorrido, pendiente de los puntos de referencia que ella me dio. El camino es fantástico, se pasa por avenidas grandes, mi favorita es la del Libertador, con unos ocho carriles para autos y muchos árboles. El Paseo Alcorta es un lugar lindo, de tres pisos y lleno de tiendas igual de caras que en Santiago, por lo que fue un paseo que no generó gasto alguno excepto el traslado. De regreso, tras una parada para llamar a mi madre, quien por algún motivo, no contesta el teléfono y se está volviendo una preocupación, encontré el paradero del mismo colectivo e hice el recorrido de vuelta.
Por segunda vez en el día, al llegar mi calle "creí" que debía caminar para uno lado y en realidad era para el otro. Y habiendo caminado varias cuadras de más, llegué al hotel. Noté que sus alrededores no se ven lindos hoy que pasa la basura, hay mucha gente recogiendo cartones y no se ve un barrio tan amigable como ayer. Pero lo peor del día, estaba por venir. Cansada y luego de pedir que prendieran el aire acondicionado de la habitación, entré al baño. Y como siguiéndome, entra nada menos que una cucaracha. Rápidamente, después de ahogar un grito, pensar en mi fobia y en que nadie me podría ayudar, tuve, el destino me perdone, que aplastarla. Lo pude hacer porque, aunque parezca increíble, las que de verdad me causan un pavor paralizante son las negras que se pasean por Santiago, o al menos eso me inventé para poder sortear el mal rato. Después de eso, nada me ha hecho sonreír, tal vez la cena que parto a comer ahora, repunte mi ánimo.
Me dormiré temprano, hoy fue un día de obligaciones e insectos, quiero que llegue mañana para ir a conocer el Café Tortoni, comer merengada con churros (ignoro qué es una merengada, mañana sabremos).
diciembre 26, 2006
Bs As, día uno.
diciembre 13, 2006
Observación
diciembre 05, 2006
6 de la mañana
diciembre 04, 2006
Un día cualquiera, hace dos años
Lejos de lo visto en mi época de niña, este príncipe no era rubio de pelo lacio y largo, y no lucía ropa con detalles dorados. Su piel denotaba varios años de edad, su cabellos era blancos y su cuerpo esbelto estaba vestido con traje de riguroso azul oscuro.
Mi "nice to meet you" tan perfecto en toda presentación de carácter bilingüe, se notó tan carente de solemnidad a medida que lo pronunciaba.
noviembre 22, 2006
Increíble

(Imagen tomada de http://www.saladeespera.com.ve/wordpress/wp-content/uploads/2006/06/afl_Sumito_1.jpg)
noviembre 21, 2006
Reinventándome
agosto 31, 2006
Biografía (no autorizada) de Cassandra
julio 12, 2006
Prisca y Frida: llegada a casa

julio 09, 2006
México en palabras IV

México en palabras III
julio 07, 2006
Mexico en palabras II


