marzo 21, 2007

Cassandra: Adicción

Mi nombre es Cassandra y soy cariñoadicta.

Bien, habiendo asumido el problema -primera indicación de la ACA (Asociación de Cariñonómanos Anónimos)- paso a contarles.

Por alguna razón, desde hace algún tiempo, siento una necesidad vital de cariño por las noches. Todo comenzó una calurosa noche de verano en que, de madrugada, cuando el sueño de los humanos está en su fase profunda, alenté a la mami a hacerme cariño con un golpe de mi cabeza sobre su mano. Ella, adormilada, me tocó la cabeza y acarició mi lomito, mientras yo me paseaba encima suyo. De eso hace ya un par de meses, con el consecuente agravamiento del problema. Porque ahora no sólo la despierto una vez. Hace dos noches, tuve DOS arranques de ternura, y ya no me puedo controlar, porque antes cuando la mami se quedaba dormida en medio de la sesión de "cariños de trasnoche" yo me resignaba. Ahora me es imposible, tanto que le mordí el pelo, no encontrando nada más que morder porque ella se había tapado completa tratando de escapar de mí!!
Lo peor es que se hace cada vez más frecuente mi necesidad desde el día en que me tiré balcón abajo al departamento de la vecina. Seguramente la ansiedad provocada por el encierro obligado o la llegada del otoño.

Actualmente, estoy en tratamiento. Me hacen jugar mucho rato de manera que no despierte en la noche y me dan atención hostigante con exceso de cariño para que luego no lo necesite. Anoche funcionó. Lo malo, es que ahora me estoy volviendo juguetonadicta, y no sé cómo vamos a salir de eso.

marzo 14, 2007

Le quedan 4 (hasta donde se sabe...)

Mi gata tenía menos de dos meses cuando se salvó de morir atropellada en una de las esquinas con más flujo de autos en Santiago. Al día siguiente, se salvó de que el dueño del auto en que se refugió, prendiera el motor y la matara (del golpe o del susto). Esas son las vidas que ya había gastado, de las siete que traen los gatos, antes de que llegara a mi.
Ya juntas, digamos que sus dos malos ratos -una caída al patio vecino y un día entero perdida en algún lugar desde el cual maulló a todo pulmón pero logró safarse sola- no eran para descontar vidas. Pero riesgos tuvo.

Ayer sentí un ruido en mi balcón, a las 7 de la mañana. Da lo mismo el oído, es el corazón el que avisa. Mi gata no estaba y yo no era capaz de mirar desde la altura de ocho pisos a la que está mi departamento. Nadie vio nada, nadie llamó durante el día para avisar la mala noticia, y luego de un eterno día de trabajo, pudimos buscarla por fin con el generoso amigo que se prestó para consultar en caso de que hubieran malas noticias que recibir.

NADA. Eran las 8 de la tarde, y nada. Mi gata desaparecía sin dejar rastro.
"Si estuviera viva y escucha que la llamo, maullaría" le dije certera a mi amigo. Y para probar por última vez la teoría, grité por el balcón "¡Cassandra!"

"¡MIAU!"

Mmmm??? grité denuevo y miré a mi amigo "¿escuchaste?"... "sí".
Estaba viva a cierta distancia aún no determinada. El candidato era el departamento de abajo. No había nadie. La buena suerte hizo que encontráramos a la dueña llegando y la mala, que al revisar su casa no encontrara nada y que ella tuviera que salir de inmediato.
Se fue la vecina, se fue mi amigo, y volví a insistir... mi gata gritaba inconfundible respondiendo todos mis llamados. Incapaz de confiar en mi oído, bajé, y desde el primer piso, mi amigo -al que hice volver para que me ayudara a verificar la ubicación- y yo, la vimos muy sentada en la barandilla del departamento en que el que yo acababa de buscar.
A las 2 de la mañana la dueña llegó. A esa hora entré, yo primero esta vez, al hogar de mi ahora conocida vecina. Dos "Cassandra" y ya la tenía en brazos.

De regreso en casa, mi gata se paseaba como si nada, como si el paseito hubiese sido cosa de todos los días. No sé si se cayó o decidió saltar al domicilio de abajo, pero cualquiera sea la razón, desde hoy el ventanal permanecerá cerrado.

Me la imaginaba con ventosas amarradas a las patas y alguien más, con paracaídas de mochila, pero creo que tendré que optar por un mecanismo más factible.
Y ella tendrá que optar por quedarse en casa o nos echaran del edificio "por molestias causadas por gata voladora cayendo en balcón de vecino".

marzo 08, 2007

Día Internacional de la Mujer

La pregunta recurrente es "y ¿cuándo es el día del hombre?" la respuesta es no hay y las razones se me vienen a la mente de varias formas...

La mujer ha luchado por siglos para tomar un lugar en la civilización particularmente machista que nos ha visto nacer en todo el globo, a excepción de algunas culturas de índole matriarcal, que han sido las menos. Hace menos de un siglo, en esta misma cuidad, una mujer universitaria era mal vista, lo mismo que una que anduviera en moto. La simple idea de trabajar fuera de casa sin necesidad de ser el sustento de la familia, era síntoma de que "fulanita" era rara, suelta, quién sabe...
La mujer fue por décadas "la mujer de...", "la viuda de...", y no podía tomar decisiones sobre muchas cosas, incluso en su propia casa.

No hay culpables, no se trata de hombres malos que la hayan sometido, se trataba de madres y abuelas que le hacían vivir así, sintiéndose siempre menos, y enseñándole a aguantar lo inaguantable.
Las lecciones de la vida eran el macramé y la cocina.

Cuando pongo ropa en la lavadora automática y le agrego el detergente en polvo, pienso en las mujeres que vivieron décadas de lavar a mano, agachadas sobre una tabla que les rompía los dedos y resfregando con ese jabón azul. Que luego, como si esa tarea no les hubiese arrebatado todas las energías, almidonaban las camisas y estiraban las prendas con unas planchas de fierro a las que les ponían brasas, que a más de alguien deben haber quemado.
Y luego pienso en que no tenían los porotitos congelados, los choclos desgranados, nisiquiera tenían agua potable a veces, pero hacían cinco platos distintos para el almuerzo, y las tortas de cumpleaños, y mataban el pollo en su propio patio en vez de comprarlo limpio dentro de una bandeja.
No tenían uno, sino varios hijos, sin anestesia, y desde muy jóvenes. Pienso en que no manejaban, que no tenían dinero a menos que lo pidieran, que aprendían a ser sumisas por obligación. Que eran consideradas menos inteligentes, en vez de con habilidades distintas, como se sabe hoy.
Hay tantas cosas que pienso y me parece que es tan claro, tan justo y tan merecido un día como éste, que le puedo argumentar a cualquiera lo bueno que es celebrar el honor que tenemos algunas mujeres, y ojalá lo tuvieran todas, de ser libres y felices, aunque ganemos menos y no nos contraten por miedo a la maternidad -que es la misma "enfermedad" que tuvieron las mamás de "esos" gerentes de personal para traerlos al mundo-. Somos, al menos, independientes para arrancar de una vida indigna, libres para reír, para ser hermosas y amar sin miedo. Y aunque traten de desdibujar, las mujeres siguen atendiendo la casa, criando a los hijos, acostándose después que todos.... No necesitamos ser igual de fuertes, igual de altas, igual de rudas. Sabemos lo que somos, siempre lo hemos sabido, y este día es para que los niños y los hombres también lo sepan, porque nosotros conocemos desde siempre lo especial que es ser mujer.
Y también es para que la palabra "mujer" llegue a los ojos y oídos de aquellas que siguen viviendo en el sótano de la vida, sometidas a tantas distintas amenazas. Para que no se olviden que son mujeres, que son sagradas y que si no ellas, puede que sus hijas, o sus nietas, sonrían un día felices de ser quienes son.
(dedicado a los cientos de bebés recién nacidas que en India sus padres dejan botadas en la calle y a las que son asesinadas en China porque un varón es "mejor" para la familia)

marzo 05, 2007

Jorge Drexler

Me llegó pirateado en un cd de folcklore, como se estila, en la forma de su canción "Frontera". Deuda pagada: todo cuanto escucho ahora, es original.

Su música es la que me inspira ahora mismo para dedicarle unas líneas por haberse colado de a poco en mi casa, mis oídos. Y mi ducha: tradicional estudio de ensayo para los cantantes amateur.

Drexler es un observador de los detalles, capaz de arrebatar letras desde pequeñas situaciones entrelazadas con su vida. Es un agradecido de quienes lo inspiran y de las manos que le prestan el alma para transformar su talento en trabajo, y su trabajo en subsistencia.
Lo oigo, trovador de historias simples, y me resulta tan claro que sea reconocido aunque menos conocido en mi país, de lo que quisiera. Pareciera que su visión fuera poesía y su pluma música, que se escapa por sus dedos y acaricia la guitarra que lo acompaña.

Lo observo (lo oigo, lo leo) y lo adivino generoso más que divo receptor de elogios ¿Qué será que los buenos tienen la humildad que en los no tan buenos escasea? Yo soy humilde, pero no me queda otra, con mi tanto gusto por escribir y mi tan poco digno verso. Pero que él escriba humilde, es notable. Y que se suba egocéntrico a un escenario a sacar la voz por todos los que nos quedamos en este rincón del mundo, también lo es.

Sin título...

De los días marchitos rescato el primero y de vuelta lo arranco y lo dejo caer

De los días cálidos tomo el amanecer, el azul del cielo y su tarde anaranjada
De los días fríos, rescato los bosques frondosos del sur de mi sur y el rocío atrapado en una flor violeta

De los días eternos me quedo con el reposo que llega, bajo las sábanas frescas
De los días cortos sólo tomo su recuerdo, para no acortarlos más

De los amaneceres tomo la brisa y me abrigo con ella, y con el último astro travieso
De las madrugadas, bebo la luna en una copa y me robo el sigilo de los gatos

De los días enfermos, me quedo con la sopa de mi mamá y sus caricias, servidas en bandeja
De mis cumpleaños, me quedo con los frijoles negros y las sonrisas en la sala, del año hace años

De los días contigo, vida, me quedo con todos.

marzo 01, 2007

Un día bueno

Entre los días buenos, éste es de los mejores. Sin viejas ni nuevas, ni malas ni buenas
Traigo la lucidez de la tranquilidad que me heredó la noche bien dormida
Y el café que no bebo pero que suena tan bien decir que lo he bebido,
Ese que inunda en las mañanas, con su aroma imaginario, la casa que desde lejos sueñas.

Estás tú y está ella con sus blancos cabellos y su risa,
Está la música que como canto sale de mis labios y como sentimiento se fuga
Me recuerda tu nombre y las primeras notas que cantamos, al inicio del invierno,
Y de eso hace tantos inviernos y caricias. La vida pasa de prisa.

De los días malos no me olvido, los he dejado estacionados
Junto con el auto que dejé a más cuadras que mis ganas pero menos que mi ánimo
No en mi casa, porque en ella no meto días malos, ni días pasados que abandoné con dolor
Sólo la luz de los afectos y las sombras de los rostros que siguen a mi lado

Está mi mente y mi alimento, la voces que me arropan cuando el alma tiene frío,
un par de amigos, algunos recuerdos y otro par de cariños
Están todos entre las líneas de mis historias y en la historia de mi vida
Como están los días, como éste precisamente, en que despierto y aunque no te vea, sé que estás conmigo.

Primera vez

Los pasos casi sin tocar la tierra, que no es propia, es ajena...
La infancia feliz vista desde lejos, y el dolor del miedo.

Miradas bajo una cruz y el cielo, dos segundos y un amor eterno
La fe, el susto, el amor y el gusto, el paso decidido que no dio fruto
Otra vez la fe, y otra y otra, y las manos cayendo al suelo tras la derrota

Con el rostro sonriente, diligente, atentamente presente y secretamente ausente
Los pies siempre en el aire y en camino, inconcientes del tiempo, de tránsito tibio

Recibiendo y dando, riqueza y ausencia, siempre los pies sin pisar la tierra
Cercana en la lejanía de los caminos mal tomados y lejana en la mirada de los extraños
Distinta, distante, sólo visible a los ojos igual de impenetrables

Sin olvidarse, sin creerlo, se sumerge en la candidez de sus amores sinceros
Y roza tímidamente sus dedos antes de correr, en el piso suave, por primera vez.