Chopin se tomó el día libre y las cortinas black out me hicieron pensar que era aún de noche. Finalmente, extrañada por la falta de sueño, miré el reloj... 9:19... ¡odio el black out!
Sin embargo, el día comenzó buenísimo. Dos vasos de jugo de naranjas exprimidas y el aviso por mail de mi primo que ubicó a mi madre, y contándome que ella, sus canarios y Cassandra, están muy bien.
Sin embargo, el día comenzó buenísimo. Dos vasos de jugo de naranjas exprimidas y el aviso por mail de mi primo que ubicó a mi madre, y contándome que ella, sus canarios y Cassandra, están muy bien.
Hoy, decidí ir al centro. Tomé el subte con la lógica santiaguina, y resultó que iba hacia la otra dirección. Lo tomé igualmente y fuí a hacer un par de cosas por ese lado de la cuidad. Luego, tomé correctamente la dirección y partí al centro. A medio camino, las puertas dejan de abrirse por un lado, y se abren por el otro, esa es otra cosa distinta.
Caminé más que Kung Fu, pero me resistí a parar, excepto claro, en un Munchi's para comprar un delicioso helado doble de super dulce de leche y crema tramontana.
Los argentinos piroperos siguen apareciendo a cada rato... "linda la morochita...", "qué signo sos, libra, aries??", "si querés te ayudo a llevar las bolsas...", pero todos bastante respetuosos.
POR CIERTO dentro de "las bolsas" lo que venía, y que no se lo habría pasado a nadie la verdad, jaja, era "Esto no es todo" de Quino!!!! un librote precioso por culpa del cual no podía salir de la habitación del hotel para seguir aprovechando el día.
El calor de hoy ha sido insoportable. Intenso que ahoga y con esa sutileza de hacer transpirar hasta el cuero cabelludo.
Pero Bs As está lindo, vivo, entretenido. La gente camina tramos largos sin reclamar, los mozos y dependientes de los locales trabajan orgullosos, y las mamás le hablan a los niños como si fueran adultos. Está lleno de costumbres que contrastan con las de Chile. Por cierto, aquí, todos te saludan ¡eureka!
Una vez que pude soltar mi nuevo libro de Quino, salí del hotel y, coincidencia, ví una citroneta igualita a la del papá de Mafalda.
En el camino por la Avenida de Mayo, me topé con otro paseador de perros, el que ha llevado a más de todos los que he visto, y todos enfiladitos medio lengua afuera, y con un orden envidiable.
Al llegar a 9 de Julio y ver el sol bajando por mi espalda, pude por fin orientarme, creo, correctamente. Ya dejé de compararla con la Alameda, ahora la comparo con Manquehue.
Café Tortoni.
Hoy salí con la bella intención de conocer el Café Tortoni. Caminé unas 12 o 13 cuadras, y me encontré con una cola de unas 60 personas "esperando" para entrar. Uy. Mi paciencia, y mis pies, no se sintieron capaces y lo dejamos para pasado mañana muy temprano. A cambio de eso, fuí al London City, un lindo café en el que pedí chocolate con torta de manzana, y dos vasos de soda para aminorar la deshidratación. Me trajeron la torta, el agua, una taza vacía y dos platitos pequeños. Al instante llegaron dos jarritos uno con un chocolate espeso y el otro con leche entera. Mezclé en la taza vacía, porciones casi iguales de cada uno. Un saquito y medio de azúcar y ¡voilá! el chocolate caliente más rico que he probado en mi vida. No quiero que se mal interprete, el submarino, tb argentino, es delicioso, y el atole mexicano de chocolate, debe ser maravilloso, pero "chocolate caliente", el mejor que he probado ha sido el de hoy.
Es temprano aún, estoy cansada y somnolienta, y mañana tengo el día campestre de la oficina. Creo que lo mejor es dormir y no olvidarme de programar mi alarma esta vez.
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