La pregunta recurrente es "y ¿cuándo es el día del hombre?" la respuesta es no hay y las razones se me vienen a la mente de varias formas...
La mujer ha luchado por siglos para tomar un lugar en la civilización particularmente machista que nos ha visto nacer en todo el globo, a excepción de algunas culturas de índole matriarcal, que han sido las menos. Hace menos de un siglo, en esta misma cuidad, una mujer universitaria era mal vista, lo mismo que una que anduviera en moto. La simple idea de trabajar fuera de casa sin necesidad de ser el sustento de la familia, era síntoma de que "fulanita" era rara, suelta, quién sabe...
La mujer fue por décadas "la mujer de...", "la viuda de...", y no podía tomar decisiones sobre muchas cosas, incluso en su propia casa.
No hay culpables, no se trata de hombres malos que la hayan sometido, se trataba de madres y abuelas que le hacían vivir así, sintiéndose siempre menos, y enseñándole a aguantar lo inaguantable.
Las lecciones de la vida eran el macramé y la cocina.
Cuando pongo ropa en la lavadora automática y le agrego el detergente en polvo, pienso en las mujeres que vivieron décadas de lavar a mano, agachadas sobre una tabla que les rompía los dedos y resfregando con ese jabón azul. Que luego, como si esa tarea no les hubiese arrebatado todas las energías, almidonaban las camisas y estiraban las prendas con unas planchas de fierro a las que les ponían brasas, que a más de alguien deben haber quemado.
Y luego pienso en que no tenían los porotitos congelados, los choclos desgranados, nisiquiera tenían agua potable a veces, pero hacían cinco platos distintos para el almuerzo, y las tortas de cumpleaños, y mataban el pollo en su propio patio en vez de comprarlo limpio dentro de una bandeja.
No tenían uno, sino varios hijos, sin anestesia, y desde muy jóvenes. Pienso en que no manejaban, que no tenían dinero a menos que lo pidieran, que aprendían a ser sumisas por obligación. Que eran consideradas menos inteligentes, en vez de con habilidades distintas, como se sabe hoy.
Hay tantas cosas que pienso y me parece que es tan claro, tan justo y tan merecido un día como éste, que le puedo argumentar a cualquiera lo bueno que es celebrar el honor que tenemos algunas mujeres, y ojalá lo tuvieran todas, de ser libres y felices, aunque ganemos menos y no nos contraten por miedo a la maternidad -que es la misma "enfermedad" que tuvieron las mamás de "esos" gerentes de personal para traerlos al mundo-. Somos, al menos, independientes para arrancar de una vida indigna, libres para reír, para ser hermosas y amar sin miedo. Y aunque traten de desdibujar, las mujeres siguen atendiendo la casa, criando a los hijos, acostándose después que todos.... No necesitamos ser igual de fuertes, igual de altas, igual de rudas. Sabemos lo que somos, siempre lo hemos sabido, y este día es para que los niños y los hombres también lo sepan, porque nosotros conocemos desde siempre lo especial que es ser mujer.
Y también es para que la palabra "mujer" llegue a los ojos y oídos de aquellas que siguen viviendo en el sótano de la vida, sometidas a tantas distintas amenazas. Para que no se olviden que son mujeres, que son sagradas y que si no ellas, puede que sus hijas, o sus nietas, sonrían un día felices de ser quienes son.
La mujer ha luchado por siglos para tomar un lugar en la civilización particularmente machista que nos ha visto nacer en todo el globo, a excepción de algunas culturas de índole matriarcal, que han sido las menos. Hace menos de un siglo, en esta misma cuidad, una mujer universitaria era mal vista, lo mismo que una que anduviera en moto. La simple idea de trabajar fuera de casa sin necesidad de ser el sustento de la familia, era síntoma de que "fulanita" era rara, suelta, quién sabe...
La mujer fue por décadas "la mujer de...", "la viuda de...", y no podía tomar decisiones sobre muchas cosas, incluso en su propia casa.
No hay culpables, no se trata de hombres malos que la hayan sometido, se trataba de madres y abuelas que le hacían vivir así, sintiéndose siempre menos, y enseñándole a aguantar lo inaguantable.
Las lecciones de la vida eran el macramé y la cocina.
Cuando pongo ropa en la lavadora automática y le agrego el detergente en polvo, pienso en las mujeres que vivieron décadas de lavar a mano, agachadas sobre una tabla que les rompía los dedos y resfregando con ese jabón azul. Que luego, como si esa tarea no les hubiese arrebatado todas las energías, almidonaban las camisas y estiraban las prendas con unas planchas de fierro a las que les ponían brasas, que a más de alguien deben haber quemado.
Y luego pienso en que no tenían los porotitos congelados, los choclos desgranados, nisiquiera tenían agua potable a veces, pero hacían cinco platos distintos para el almuerzo, y las tortas de cumpleaños, y mataban el pollo en su propio patio en vez de comprarlo limpio dentro de una bandeja.
No tenían uno, sino varios hijos, sin anestesia, y desde muy jóvenes. Pienso en que no manejaban, que no tenían dinero a menos que lo pidieran, que aprendían a ser sumisas por obligación. Que eran consideradas menos inteligentes, en vez de con habilidades distintas, como se sabe hoy.
Hay tantas cosas que pienso y me parece que es tan claro, tan justo y tan merecido un día como éste, que le puedo argumentar a cualquiera lo bueno que es celebrar el honor que tenemos algunas mujeres, y ojalá lo tuvieran todas, de ser libres y felices, aunque ganemos menos y no nos contraten por miedo a la maternidad -que es la misma "enfermedad" que tuvieron las mamás de "esos" gerentes de personal para traerlos al mundo-. Somos, al menos, independientes para arrancar de una vida indigna, libres para reír, para ser hermosas y amar sin miedo. Y aunque traten de desdibujar, las mujeres siguen atendiendo la casa, criando a los hijos, acostándose después que todos.... No necesitamos ser igual de fuertes, igual de altas, igual de rudas. Sabemos lo que somos, siempre lo hemos sabido, y este día es para que los niños y los hombres también lo sepan, porque nosotros conocemos desde siempre lo especial que es ser mujer.
Y también es para que la palabra "mujer" llegue a los ojos y oídos de aquellas que siguen viviendo en el sótano de la vida, sometidas a tantas distintas amenazas. Para que no se olviden que son mujeres, que son sagradas y que si no ellas, puede que sus hijas, o sus nietas, sonrían un día felices de ser quienes son.
(dedicado a los cientos de bebés recién nacidas que en India sus padres dejan botadas en la calle y a las que son asesinadas en China porque un varón es "mejor" para la familia)
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