Algo recuerdo del último viaje de mi familia. A un par de días la mami corría, lavaba ropa, hacía listas, revisaba maletas. Por estos días el ritual se repite y me temo que tendremos "vacaciones".
Cuando eso pasa, me meten a la cajita claustrofóbica, me suben al auto, y con todo mi equipaje, me llevan donde la abueli, sistema all inclusive. Esas son "mis" vacaciones, pero este año serán peores porque en su casa, ella no me dejará salir ni jugar con sus ocho lindos canaritos, lo cual sólo me deja posibilidades de dormir y hacer bandalismo indoor.
Espero que con el apuro, no olviden mis enceres básicos, como mi ratoncita de piel, que ni yo sé dónde quedó la última vez que la pateé y el gusano peludo a cuerda que sirve canalizar mi rabia acumulada, con certeros mordiscos en su yugular. Siempre es lo mismo, se ocupan de ellos y la pobre gatita queda para el final, nisiquiera me dedican una buena despedida, sino que se van medio a escondidas, y tengo que hacer el teatro de parecer distraída para que crean que no me dí cuenta.
Este año, me tinca que tendré que trabajar algunas horas cuidando a mi abuelita, como hice cuando estuvo en mi casa recuperándose de un accidente. Mmm. Quizás es por eso que me mandan para allá, y no para que ella me cuide (como cree)... no lo había pensado. Con razón mi mami me está prometiendo unas golosinas para cuando vuelva, tal vez sea la paga.
Por si acaso, preparé turnos extra de siesta para poder estar junto a la abueli, en jornada extendida.
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