
Pat Metheny llegó a mí en la forma de un cassette, copiado de un cd (cuando eran tan escasos), de manos de alguien que quizo alegrarme con su regalo, y lo logró. Era Letter From Home. El segundo cassette debidamente pirateado, fue Still Life. Y ahí comenzó todo.
Los escuchaba casi hasta a la migraña en mi radio plateada cuando tenía 16 o 17 años. Tarareaba las canciones en la ducha, en la calle (gusto que aún conservo) y en mi cabeza, cuando las clases estaban muy aburridas. Durante el primer año fuera del colegio, conocí a alguien que tenía la letra de Dream of the return. Vaya. La voz de Pedro Aznar que parecía estar hablando en otro idioma, de pronto se hizo completamente audible. Ya podía hacer algo más que tararear.
La invitación a uno de sus conciertos en San Carlos de Apoquindo, fue sin duda otro de los obsequios maravillosos que alguien me dio. El corazón ya se me salía al escuchar la banda y las voces mágicas de unos músicos de color, que por si fuera poco, además de cantar como dioses, tocaban varios instrumentos.
Mis dos cassettes fueron por años la única posibilidad de escuchar a Metheny a discreción y otro cassette pirata, First Circle, que un primo me prestó. Luego, un cd que me regalaron el año 97 We Live Here. Hasta que llegó la maravillosa tecnología MP3.
Gracias a otro amigo que me grabó todo lo que encontró y a la posibilidad de buscar yo misma en internet, comencé a escuchar no varios, sino "decenas" de temas que alguna vez reconocí como parte de la discografía de Metheny y los muchos otros que jamás había oído. Sin embargo, la deuda con Metheny, después de tantas alegrías que me ha dado, es por supuesto, recopilar su colección bajo las leyes del copyright y no privarlo de los dolarcillos que recibe después de cada venta. Es una larga y costosa tarea, por el número de discos, su escacez y sus precios, pero vale mil veces la pena por conservar músicos como él.
Recuerdo el particular hallazgo de "James". Tanto y más que Frist Circle, James se me incrustó en la piel. Uno no sabe por qué, pero de pronto se estremece y se emociona con temas que son sólo música. Tal vez sea que la guitarra de Metheny parece cantar. Sin embargo, aún no sé en qué disco aparece, si es que aparece en alguno.
Hay trabajo para rato con este músico por encontrar sus canciones y reunir su discografía. Ojalá haya tiempo para escuchar esos viejos cassettes muchas veces más.
Los escuchaba casi hasta a la migraña en mi radio plateada cuando tenía 16 o 17 años. Tarareaba las canciones en la ducha, en la calle (gusto que aún conservo) y en mi cabeza, cuando las clases estaban muy aburridas. Durante el primer año fuera del colegio, conocí a alguien que tenía la letra de Dream of the return. Vaya. La voz de Pedro Aznar que parecía estar hablando en otro idioma, de pronto se hizo completamente audible. Ya podía hacer algo más que tararear.
La invitación a uno de sus conciertos en San Carlos de Apoquindo, fue sin duda otro de los obsequios maravillosos que alguien me dio. El corazón ya se me salía al escuchar la banda y las voces mágicas de unos músicos de color, que por si fuera poco, además de cantar como dioses, tocaban varios instrumentos.
Mis dos cassettes fueron por años la única posibilidad de escuchar a Metheny a discreción y otro cassette pirata, First Circle, que un primo me prestó. Luego, un cd que me regalaron el año 97 We Live Here. Hasta que llegó la maravillosa tecnología MP3.
Gracias a otro amigo que me grabó todo lo que encontró y a la posibilidad de buscar yo misma en internet, comencé a escuchar no varios, sino "decenas" de temas que alguna vez reconocí como parte de la discografía de Metheny y los muchos otros que jamás había oído. Sin embargo, la deuda con Metheny, después de tantas alegrías que me ha dado, es por supuesto, recopilar su colección bajo las leyes del copyright y no privarlo de los dolarcillos que recibe después de cada venta. Es una larga y costosa tarea, por el número de discos, su escacez y sus precios, pero vale mil veces la pena por conservar músicos como él.
Recuerdo el particular hallazgo de "James". Tanto y más que Frist Circle, James se me incrustó en la piel. Uno no sabe por qué, pero de pronto se estremece y se emociona con temas que son sólo música. Tal vez sea que la guitarra de Metheny parece cantar. Sin embargo, aún no sé en qué disco aparece, si es que aparece en alguno.
Hay trabajo para rato con este músico por encontrar sus canciones y reunir su discografía. Ojalá haya tiempo para escuchar esos viejos cassettes muchas veces más.
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