
(Imagen tomada de http://www.escritoras.com/escritoras/escritora.php?i=947904406)
El sábado pasado, descubrí a Marcela Serrano. A pesar de haber escuchado que sus libros son buenos y de que me cautiva cada vez que veo una entrevista suya, nunca había tenido uno de sus libros en mis manos.
El sábado tenía dos horas de espera que rellenar de alguna forma. Estaba en Providencia y el intenso calor se colaba por mi ropa, agradezco que así fuera, porque el panorama preciso era entrar a la biblioteca. Pedí dos libros que no estaban y luego me sugirieron ir a buscar a un pequeño estante lleno de libros para leer en la sala. Y ahí la encontré. Su nombre en "El Albergue de las Mujeres Tristes", "Hasta Siempre Mujercitas" y en ese título que ya había visto alguna vez y que escogí para esa tarde: "Antigua Vida Mía".
Me sumergí desde sus primeras páginas con esa alegría de haber abierto un libro que te invita a olvidar si hace calor, si estás rodeada de gente, si tienes hambre o si la hora ha pasado. Y luego, me tocó la fibra de fémina orgullosa, esa que se contenta de que una pluma tan versátil sea del mismo género y vea con ojos tan humanamente femeninos como los míos.
La historia es simple, pero ella describe y analiza, y explica, entonces vas leyendo varios trozos entremezclados, pero que no enredan la lectura.
El calor que traía me obligó a sentir sueño a pesar de la entretenida lectura, y como es costumbre para mí cada vez que voy a esa biblioteca cuando las letras comienzan a bailar ante mis ojos, acomodé mi cabeza sobre mis brazos y dormí. Al despertar, retomé el libro, y lo saboreé hasta la página 80...
Lástima, después tuve que irme, las dos horas se habían acabado. Pero por fin había leído algo de Marcela Serrano, y por supuesto, la primera misión es conseguir el libro para terminarlo y luego leer el resto de sus obras.
Abran uno de sus libros, creo que entenderán cuando digo que son como saborear un pie dulce recién horneado. No es una lectura intelectual, es de sentimientos, es de encontrarse reflejado en sus personajes, en sus historias, es haber vivido sus mismos dolores y temores. No es simple, ella va desenhebrando todo. Y es chilena, que grato leer que todo trancurre en Ñuñoa. Un nombre que no imagino que exista en otra parte. Un nombre como cochayuyo, o charquicán, esos nombres tan nuestros. Fue un placer, sabiendo que vive hace tanto tiempo fuera de Chile, notar en su historia un apego tan sincero a este país.
Un gran placer la verdad: mujer, chilena, y gran escritora.
El sábado tenía dos horas de espera que rellenar de alguna forma. Estaba en Providencia y el intenso calor se colaba por mi ropa, agradezco que así fuera, porque el panorama preciso era entrar a la biblioteca. Pedí dos libros que no estaban y luego me sugirieron ir a buscar a un pequeño estante lleno de libros para leer en la sala. Y ahí la encontré. Su nombre en "El Albergue de las Mujeres Tristes", "Hasta Siempre Mujercitas" y en ese título que ya había visto alguna vez y que escogí para esa tarde: "Antigua Vida Mía".
Me sumergí desde sus primeras páginas con esa alegría de haber abierto un libro que te invita a olvidar si hace calor, si estás rodeada de gente, si tienes hambre o si la hora ha pasado. Y luego, me tocó la fibra de fémina orgullosa, esa que se contenta de que una pluma tan versátil sea del mismo género y vea con ojos tan humanamente femeninos como los míos.
La historia es simple, pero ella describe y analiza, y explica, entonces vas leyendo varios trozos entremezclados, pero que no enredan la lectura.
El calor que traía me obligó a sentir sueño a pesar de la entretenida lectura, y como es costumbre para mí cada vez que voy a esa biblioteca cuando las letras comienzan a bailar ante mis ojos, acomodé mi cabeza sobre mis brazos y dormí. Al despertar, retomé el libro, y lo saboreé hasta la página 80...
Lástima, después tuve que irme, las dos horas se habían acabado. Pero por fin había leído algo de Marcela Serrano, y por supuesto, la primera misión es conseguir el libro para terminarlo y luego leer el resto de sus obras.
Abran uno de sus libros, creo que entenderán cuando digo que son como saborear un pie dulce recién horneado. No es una lectura intelectual, es de sentimientos, es de encontrarse reflejado en sus personajes, en sus historias, es haber vivido sus mismos dolores y temores. No es simple, ella va desenhebrando todo. Y es chilena, que grato leer que todo trancurre en Ñuñoa. Un nombre que no imagino que exista en otra parte. Un nombre como cochayuyo, o charquicán, esos nombres tan nuestros. Fue un placer, sabiendo que vive hace tanto tiempo fuera de Chile, notar en su historia un apego tan sincero a este país.
Un gran placer la verdad: mujer, chilena, y gran escritora.
1 comentario:
Ajicillou: no puedo creer que recien ahora leas algo de Marcela Serrano.... si para dejar de sentirse absolutamente desgraciada despues de una pena de amor o perdidas varias hay que leer el "Alberge de ..." o para descubrir lo maravilloso de las amistades viejas (como las nuestras) leer "Nosotras que nos queremos tanto" .. MARAVILLOSA ELLA ENTERA ... por leer el "Albergue .. " descubri a Lorenna Mackennit y su "Tango to Evora" y toda su musica que pone los pelos de punta y el corazon atorado de emocion...
Tus fotos preciosas ... si lo requieres puedo prestarte otros libros, tengo autores que enloquecen, pero no hacen reir como Mafalda ¡¡¡
un abrazo.
Pepa
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